Chilpancingo.— La diputada local de Morena, Marisol Bazán Fernández, planteó revisar la nomenclatura de calles, avenidas, escuelas, plazas y otros espacios públicos de Guerrero que actualmente llevan los nombres de políticos o personajes vinculados con actos de represión o violaciones a los derechos humanos, con el propósito de retirar aquellos que, tras un análisis histórico y jurídico, no deban continuar como parte del paisaje público.
La propuesta trasciende, de acuerdo con la legisladora, el cambio de placas o nombres de vialidades, pues abre un debate sobre memoria histórica, reconocimiento a las víctimas y los personajes que el Estado decide mantener como referentes para las nuevas generaciones.
El planteamiento adquiere particular relevancia en Guerrero, una entidad marcada por episodios de violencia política y represión, entre ellos la llamada Guerra Sucia, la masacre de Aguas Blancas y la de El Charco.
La discusión implica determinar si personajes vinculados con estos acontecimientos deben continuar dando nombre a espacios públicos o si, por el contrario, resulta necesario revisar esos homenajes a partir de criterios históricos, jurídicos y documentales.
La propuesta también coloca sobre la mesa la diferencia entre preservar la memoria y rendir homenaje. Retirar el nombre de un personaje de una calle, escuela o espacio público no necesariamente significa borrar un episodio de la historia, sino cuestionar si ese personaje debe continuar siendo presentado institucionalmente como una figura digna de reconocimiento.
En ese sentido, la iniciativa plantea una discusión sobre el papel de los espacios públicos en la construcción de la memoria colectiva: una placa, un monumento o el nombre de una avenida no sólo cumple una función de identificación, sino que también puede convertirse en un mecanismo de reconocimiento y legitimación social.
El debate cobra especial importancia en una entidad donde víctimas y familiares de víctimas de episodios de represión han mantenido durante décadas demandas de verdad, justicia y reconocimiento.
Una agenda que va más allá del Congreso
La propuesta se incorpora además a una agenda legislativa que ha distinguido a Bazán Fernández, relacionada con derechos humanos, defensa de las mujeres, igualdad, diversidad y protección de grupos vulnerables.
La diputada ha impulsado particularmente asuntos relacionados con la violencia vicaria y la violencia digital, además de iniciativas vinculadas con los derechos de niñas, niños y adolescentes y otros temas sociales.
Con la revisión de la nomenclatura, su agenda incorpora ahora un componente de memoria histórica y derechos humanos, que podría darle una identidad política más definida dentro de Morena.
El planteamiento, sin embargo, enfrenta un desafío fundamental: que la eventual modificación de nombres no sea interpretada como una acción de carácter partidista o de revancha política.
Para ello, la discusión tendría que sustentarse en criterios objetivos, investigaciones históricas, resoluciones judiciales, recomendaciones de organismos de derechos humanos y documentación oficial, de manera que la decisión sobre qué personajes deben permanecer en el espacio público no dependa exclusivamente de coyunturas políticas.
La propuesta abre así una pregunta de fondo: ¿qué valores quiere transmitir el Estado a través de los nombres de sus calles, escuelas, plazas y edificios públicos?
En Guerrero, donde buena parte de la memoria política permanece vinculada a episodios de violencia y represión, responderla podría generar un debate que vaya mucho más allá de cambiar una placa.
Para Bazán Fernández, la discusión representa también una oportunidad para convertir una agenda de derechos humanos en una política pública de memoria, siempre que consiga llevarla de la propuesta política a criterios institucionales que permitan determinar, caso por caso, cuándo un homenaje público resulta incompatible con la memoria y los derechos de las víctimas.
Su planteamiento coloca de esta manera en la discusión pública un tema que durante años ha permanecido prácticamente al margen del debate político: quiénes son recordados en los espacios públicos de Guerrero, por qué lo son y qué significa para las nuevas generaciones mantener esos nombres.





